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18 de noviembre de 2009

Tumba Catao


Fue a mi amiga cubana, Maritza, a quien oí por primera vez usar la famosa frasecita. Digo famosa ahora, pero hace cinco años me dejo en la luna de Paita y en el sol de Piura, o sea, mas perdida que ‘cucaracha en baile de gallinas’. Conocida se haría la frasecita cuando otra cubana, Niurka Marcos mas famosa y mas alharaquera que mi amiga cubana, la usara en la televisión internacional (¿?). Hasta Bayly se “puso pa’ su numero” y la comentó en su programa, ahora es raro el individuo que no sepa que esa expresión se usa para sugerir un cambio de método o un cambio de rumbo.

A mí Maritza me lo había explicado. La primera vez que la oí pensé que estaba recitando un mantra de origen africano, o quizá una afirmación de santería afrocubana, porque jamás en mi no tan corta vida había oído catao, quinqué y hasta tumba y pon no sonaban a verbos junto a esos sustantivos desconocidos.


- Eso se dijo mucho chica, cuando se la dieron de largos y pusieron catao para alumbrar.
- ¿Catao?
- Si, chica, esa planta eléctrica que lo único que hacia era romperse entonces decíamos tumba catao,  o sea quítalo, y ¡pon quinqué!
- ¿Pero que es quinqué?
- ¡Quinqué, niña! Esas lámparas con mecheros y querosene…
- Ah! Lamparín de querosene.
- ¡Sí que fina tú!

Ese es uno de los tantos dicharachos cubanos que uso ahora como propios, y es que fui adoptando modismos, costumbres, sentimentalismos y demás parafernalia cubana. Miami y los cubanos se convirtieron junto a Lima, Chabuca Granda, la comida peruana, Alianza Lima, Jesús Maria y el Nene Cubillas en mis pasiones y obsesiones.

Porque a quien no le gusta el caldo, le dan tres tazas. Cuando venia a Estados Unidos de visita, de turista, siempre evitaba Miami. Me iba de largo, escogía otros destinos, como San Francisco, Los Angeles, New York, Las Vegas, todos menos calurosos, menos bulliciosos, menos latinos, y sobre todo menos cubanos. Sin embargo cuando vine a residir a este país, mi perspectiva cambió, después de la fallida relación sentimental en Nueva York supe que me quedaría en USA, pero en Miami, la ciudad donde para triunfar había que apellidarse Hernandez o Ramírez (que importa que ahora me apellide McCann), donde los latinos somos la mayoría, donde las autoridades hablaban español, donde ser blanquito es ser ‘exótico’, y sobre todo donde en vez de Red Bull tomamos coladita para cargar las baterías.

Miami, es ahora mi ciudad, mi hogar y sin exagerar diría mi gran amor. Hamilton, un ex enamorado, me dijo un día que yo era “a Miami freak”. Si Hamy a mucha honra, y si no te gusta ‘tumba catao y pon quinqué’.

*crédito de foto: weedwhackinwenches.blogspot.com

5 comentarios:

  1. Gracias por los comentarios que han posteado a mi facebook... Gracias mil!!! Pero les insto a que dejen sus comentarios aqui en el blog.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Pues aqui lo dejo...mi querida Cj,te felicito y te deseo lo mejor con esta nueva aventura !! tienes todo lo necesario para hacer de este blog algo maravilloso,asi que adelante con esto !!
    Besos y exitos !!
    Con carino...
    Axel Perez.

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  4. Me acabo de suscribir al Blog, pues me ha parecido tu profile del mismo, una verdadera exposicion de tu caracter y de tu carisma personal asi como social/comunitarios. Espero disfrutar de tus publicaciones y vivencias tan interesantes. Me une a la felicitacion de mi "tocayo", el Maestro de la Prosa cubana, Jose Caballero..... Un fuerte y caluroso saludo.

    Jose A. Chaviano Febles

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  5. Como decia Pedro Vargas: muy agradecida, muy agradecida, muy agradecida. Me han dado ustedes el regalo mas grande gracias mil!!! Me he quedado sin palabras!!!

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